Hablar de suplantación de identidad empieza a ser algo cotidiano. Se han dejado atrás los días en que los denominados “delitos informáticos” tenían un aura de futuristas y demasiado lejanos.
¡Pues si todo esto ya dejó de ser futuro lejano para convivir entre nosotros! Hoy encontramos soluciones Anti-Fraude destinadas a proteger a los usuarios de todo tipo de ingeniería social. Uno de los objetivos de la Ingeniería Social es realizar actividades fraudulentas en internet, como el robo de información personal o datos bancarios, suplantación de identidad y otras.
Todas ellas llevadas a cabo mediante técnicas como el phishing, el correo electrónico no deseado (spam) o el malware diseñado al efecto. El fraude on-line es una amenaza de amplio espectro, puesto que hace uso de múltiples técnicas, vías de entrada, servicios en internet o malware, pero sobre todo se basa en explotar la confianza de los usuarios, en base a la dificultad que tienen estos en diferenciar aquello que es legítimo de lo que no lo es.
El impacto de las nuevas tecnologías ha hecho que nuestra realidad y sociedad cambie y con ella la concepción tradicional que hasta ahora teníamos. En ocasiones las TICs han supuesto un nuevo medio para la comisión de clásicos delitos, mientras que en otras ocasiones esta nueva realidad ha dado lugar a nuevas figuras delictivas que hasta su irrupción eran inexistentes o desconocidas para la sociedad.
Esta nueva realidad ha hecho que se haya gestado toda una nueva categoría de nuevos ciberdelitos, bautizados como «delitos informáticos», que tienen como punto en común las Nuevas tecnologías.
La vacuna contra la COVID-19 como cebo, la consolidación del teletrabajo y el comportamiento de los usuarios son alguno de los nuevos «delitos informáticos» que marcarán el cibercrimen durante el 2021.
Ciberataques relacionados con la vacuna contra la COVID-19
Desde que se produjo la aprobación de las vacunas por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) todo lo relacionado con ellas se ha convertido en uno de los temas de mayor actualidad y, por tanto, un señuelo de los ciberdelincuentes para intentar llevar a cabo sus ataques maliciosos.
Archivos maliciosos que simulan ser informes o remedios contra el virus han servido de gancho para numerosas campañas de phishing y ransomware en el 2020. Los expertos, , señalan que estas amenazas continuarán en 2021, aunque el foco de interés, utilizado como cebo por los ciberdelincuentes, cambiará hacia temas como la vacuna.
Las familias de ransomware continuarán evolucionando y cambiando sus técnicas, tácticas y procedimientos (TTP) para volverse más evasivas y sofisticadas.
Las amenazas como el malware básico requerirán de una atención más seria. Es decir, el malware propagado mediante productos básicos puede parecer una tormenta de arena para obstruir el sistema de alerta.
Las herramientas legítimas, servicios y destinos de red comunes son el modo de evadir a los servicios de ciberseguridad
No obstante, el factor humano sigue siendo el eslabón más débil de la cadena. Si no reforzamos la concientización hacia las organizaciones y las personas en general, enfocada en su formación como parte fundamental de la ciberseguridad, además de aplicar soluciones tecnológicas, el resultado esperable será mayor cantidad de amenazas, más afectación económica y costos en aumento.
El cibercrimen crece más velozmente por lo que es fundamental estar entrenados para proteger tanto los negocios como nuestra vida personal y familia con soluciones tecnológicas de ciberseguridad.








